Balance al desarrollo de Junín tras cuatro años de gobierno derechista


Vladimir Cerrón

Hace diez años fundamos este partido con la esperanza de mejorar nuestra sociedad de la indiferencia y la inercia en que se encontraba por acción de malos políticos.

Fundamos este partido cuando era una prohibición hablar de izquierda y había una marea de movimientos regionales y todos se declaraban “independientes”.

Bajo ese término “independientes” por un lado se escondían los que siempre explotaron al pueblo en una aparente corriente de renovación, pero eran los mismos viejos conservadores que pensaban que nada podía ni debía cambiar.

Por otro lado, otros prefirieron abstenerse de participar en elecciones alegando que eran “elecciones burguesas” y ellos muy “revolucionarios”, finalmente con su verbo ponían de manifiesto su impotencia a organizarse y vencer en estos campos de batalla electoral.

Obviamente esa bendita palabra “independiente”, es usado por pequeños apéndices de los viejos partidos de la derecha peruana y como tal no tienen compromiso con el pueblo, sino solamente con ellos mismos, es más no tiene ni siquiera compromiso ni vergüenza ante la historia.

Frente a este mar de hipocresías, nació un partido que desde su inicio se declaró de izquierda, fundamentado en una ideología de izquierda, en una acción política de izquierda y desarrollando un programa de izquierda, lo que hizo posible tener una identidad propia ante tanta hipocresía independiente y seudorrevolucionaria.

Llegamos el 2011 al gobierno regional,  primer gobierno regional socialista que tuvo Junín,  y como nunca se ejecutaron grandes obras en el campo material y espiritual de nuestro pueblo.

Se hizo posible los modernos hospitales especializados, puentes y carreteras, negadas al pueblo por más de medio siglo. Claro está, esta negación no solo fue por el centralismo de la capital, sino sobre todo por la incapacidad de los gobernantes y la corrupción imperante.

Pero si el gobierno iba bien ¿Por qué Perú Libre no logró la reelección el 2014?, porque aparte de los problemas internos del partido, hubo conspiraciones regionales y nacionales, había una consigna de derrotar a la izquierda central del país por el peligro a su crecimiento e instalaron toda una mafia organizada y criminal, que cobró vidas en la selva satipeña, repercutiendo no solamente en la pérdida de la conducción regional, sino también de Huancayo.

Esta pérdida electoral, se sintió en una mirada desconcertante e impotente del pueblo, fue el valle del Mantaro quien más sintió el golpe traidor. Recuerdo que en la calle Loreto un joven se me acercó, se quitó los audífonos y me dijo casi sollozando que era una pena que no hubiéramos ganado, logrando percibir el futuro desastroso que le esperaba al pueblo.

Ese joven no se equivocó, pronto el gobierno regional era capturado por una banda criminal que antiguamente operaba en Ancash, se instaló todo un show periodístico alegando que no se le había hecho la transferencia, se compraron programas de radio y luego las propias radioemisoras, se gastaba siete millones de soles en pagar publicidad anualmente.  Posteriormente sufrimos persecución judicial, instalaron cuarenta y tres  procesos penales contra los dirigentes del partido y del gobierno, ninguno dio el mal fruto esperado.

Esto fue seguido de una catarata de paralizaciones en todas las obras emprendidas por el partido, como el asfaltado Chupuro-Chongos Alto en Huancayo, asfaltado Acombamba- Condorín en Tarma, asfaltado del valle Yacus en Jauja, construcción de los accesos al Puente Comuneros en Huancayo-Chupaca, construcción del Hospital Materno Infantil “El Carmen” en Huancayo, construcción del Hospital de Enfermedades Neoplásicas en Concepción, construcción de los hospitales de Satipo y Pangoa, construcción de la Mini Central Hidroeléctrica de Betania en Satipo, construcción del Colegio Santa Isabel en Huancayo, entre otras.

Ocuparon el Hospital Daniel Alcides Carrión de Huancayo sin culminar su planta de tratamiento de residuos líquidos, cerco perimétrico y estacionamiento vehicular. En lo que si eran campeones era en cambiar las placas de las obras como el del Hospital Regional de Medicina Tropical en Chanchamayo y el propio Hospital Daniel Alcides carrón en Huancayo. Le quitaron el Hospital del Cáncer de El Tambo a los sufridos pacientes que hoy no tiene donde atenderse.

Con brandes esfuerzos pusimos tomografía en Huancayo, Jauja y Chanchamayo, además de un resonador magnético en Huancayo. Hoy día ninguno funciona, porque no le da la gana de pagar su mantenimiento. Esto conllevó a que nuestros pacientes más pobres se trasladen hasta Pampas para una tomografía en el acto más humillante de la historia de nuestro pueblo y peor aún que aumentaba la mortalidad y por otro lado, se enriquecían con la enfermedad del pueblo las clínicas cómplices de este gobierno.

A la vez que paralizaban las obras mencionadas, eliminaban los programas bandera de Perú Libre como Junín Libre de Analfabetismo, Odontólogos por Colegio, Médico de la Familia y Psicólogo por Colegio, frente al silencio cómplice de las APAFAS. Cada programa se mantenía con aproximadamente dos millones al año promedio y fueron cerrados bajo el pretexto que no había presupuesto, pero paradójicamente estos miserables gastaban anualmente siete millones en publicidad engañosa.

A los cuatro años de este gobierno regional derechista y moribundo, apoyado por la fósil APRA, no hay una sola obra de iniciativa propia, a nivel de expediente  menos a nivel de infraestructura, ni una sola, no solamente en Jauja, que fue la provincia más burlada, sino en todas las provincias de nuestro departamento, aunque en algunas solo se pusieron piedras y más piedras sin presupuesto como para el asfaltado Huancayo-Pariahuanca.

Es momento de retomar el camino trazado del cambio, es momento de retomar el desarrollo de nuestros pueblos, es momento de pasar al retiro a la mafia ancashina que se instaló en nuestras entrañas.

Pero ¿Cómo vamos a pasar al retiro a esta mafia enquistada en nuestro gobierno regional?, pues solo y únicamente Perú Libre podrá lograrlo, mientras el enemigo se resista a morir y ponga al concurso electoral un candidato oficial y tres candidatos encubiertos, que no son más que la gente al servicio de este nefasto y corrupto gobierno regional. Es por ello la necesidad de ganar en primera vuelta de manera amplia y contundente, sin dejar margen de fraude.

Para retomar el desarrollo necesitamos aunar esfuerzos, contagiar al pueblo del entusiasmo y el optimismo de que la patria puede recuperarse y en costa, sierra y selva gritar si temores a los cuatro vientos:

¡Viva el Partido Perú Libre! ¡Vivan los pueblos andinos y amazónicos de Junín! ¡Hasta más allá de la Victoria!

Huancayo, 19 de febrero del 2018.