Por qué se pretende alejar a los partidos políticos de la vanguardia en la lucha antisistema


Vladimir Cerrón

En múltiples protestas se escucha el siguiente rumor con fuerza: “que no politicen la marcha”, “que no participen los partidos políticos”, “no permitan que hablen los líderes políticos”, “quieren lograr réditos electorales”, “solamente la Sociedad Civil debe tener voz”, “hay que organizarnos en torno a la Sociedad Civil”, etc. Pero, ¿Quiénes son la Sociedad Civil que pretende desplazar a los partidos políticos?

Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), constituyen en su mayoría la dirección de lo que ellos mismos llaman la “Sociedad Civil”, cuando en realidad son organizaciones de otros gobiernos dentro del gobierno de nuestro país. Son miles, la gran mayoría financiadas por los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), mediante la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Todas ellas tienen un área de influencia social, ya sea vasos de leche, comedores popúlares, derechos humanos, movimientos ecologistas, derechos sexuales, niños en abandono, población neoplásica, movimientos tahuantinsuyanos, movimientos indigenistas, periodísticos, editoriales de libros, etc. Como no dependen económicamente del gobierno, ellos actúan a órdenes dependientes de los otros gobiernos que financian su existencia. Estas ONGs reportan información fidedigna, para ser analizada a profundidad, logrando obtener el real termómetro político, social, medio ambiental y económico del área de influencia donde operan consciente o inconscientemente.

Bajo la máscara de “Sociedad Civil”, persuaden, subliminal o abiertamente, primero a su grupo de influencia y éstos a la población en general, de apoyar o rechazar tal o cual medida política gubernamental. Por supuesto que toda acción, viene ordenada desde la agencia. Así, pueden hasta derrocar un gobierno.

Para ejemplo un botón, la famosa Marcha de los Cuatro Suyos, fue financiada por ONGs, los pasajes y viáticos corrieron en el gran porcentaje a su cuenta. El fin era derrocar a Alberto Fujimori, quien era un exsocio rebelde para los EEUU, e inmediatamente catapultaron a Alejandro Toledo un exestudiante de Harvard e incondicional de los norteamericanos.

Mucha gente ilusa pensó que derrocando a Fujimori, derrotaban al sistema, craso error. Salió Fujimori, entró Toledo y el neoliberalismo se empoderó más del país, dicho en otros términos, el imperialismo, mediante sus tentáculos derrocó un presidente, utilizando a las masas populares, para garantizar la supervivencia y consolidación del neoliberalismo o ¿algo cambió en el Perú?

Ahora bien, piden no politizar, cuando en realidad el reclamo nace de una causal política y por tanto tiene indiscutiblemente una solución política. Los partidos han caído en el juego, la crisis de los partidos políticos los han arrinconado y otros “actores” lo han ido sustituyendo. Finalmente, la Sociedad Civil busca desorientar al pueblo y, junto a sus colectivos de ONG, tiene un fin bien claro, contrarrestar la ideología marxista en las luchas populares.

Probando el pote de miel, muchos de los líderes de movimientos sociales, terminan constituyendo sus ONG, así, a la vez que pueden unir también pueden generar disidencia. Esta es la razón del porqué organizaciones con aparente componente clasista, para sorpresa de propios y extraños, lo primero que aprenden es a ser anti izquierdista, antes de rechazar con tal énfasis a la derecha.

Los partidos políticos deben recuperar la vanguardia en la lucha, pese a la crisis permanente que atraviesa el mundo respecto de ellos, caso contrario será una ONG más. Para ello hace falta consenso maduro mediante afinidades lejos de discrepancias, unidades tras programas, antes que por esencias ideológicas.